Veneno en el mediterráneo: serpientes marinas amenazan la biodiversidad ibicenca

Ibiza se enfrenta a una crisis ecológica sin precedentes: serpientes marinas, invasoras desde la península, están diezmando las poblaciones de lagartijas ibéricas, un ecosistema emblemático y fundamental para la isla.

La amenaza silenciosa: hemorrhois hippocrepis invade las aguas de ibiza

Un video grabado en abril de 2024 reveló la llegada de estas serpientes no venenosas, transportadas por árboles importados, a la pequeña isla de Santa Eulària. La rápida colonización, impulsada por la estética de las propiedades de lujo, ha abierto un nuevo frente en la batalla por la supervivencia de las lagartijas ibéricas.

Expertos alertan: un declive alarmante

Expertos alertan: un declive alarmante

Oriol Lapiedra, biólogo del Creaf, describe la situación como ‘una tragedia’. Las poblaciones de lagartijas han disminuido drásticamente, pasando de 72 ejemplares en 2016 a tan solo tres en 2023. La pérdida de estas criaturas, únicas en su diversidad de colores, representa una amenaza para todo el ecosistema ibicenco, ya que controlan plagas, polinizan flores y dispersan semillas.

Un legado de envases y un futuro incierto

Un legado de envases y un futuro incierto

La situación es tan grave que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza elevó el estatus de la lagartija ibérica de ‘en peligro’ a ‘en peligro crítico’. Pero hay un rayo de esperanza: las poblaciones urbanas, expuestas a los peligros del tráfico y a la hostilidad humana, son las más protegidas. La clave, según Lapiedra, reside en la concienciación, limitando la importación de especies invasoras y protegiendo las poblaciones existentes.

“Una pérdida irreparable”

“Una pérdida irreparable”

“Cada una de estas islas tiene sus propias líneas evolutivas, líneas que se están perdiendo para la ciencia y para la humanidad”, afirma Lapiedra. Esta invasión, comparable a la devastación de Guam por las serpientes pardas, nos recuerda la fragilidad de los ecosistemas insulares y el impacto catastrófico de las acciones humanas. El futuro de la lagartija ibérica, y de la biodiversidad de las Pityusic Islands, pende de un hilo, pero la propia Ibiza, paradójicamente, podría ser la clave para su supervivencia.